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Reunión familiar: quinta o salón, cuál sale más barato

Por qué una reunión familiar grande puede salir menos en una quinta que en un salón: qué incluye cada opción, cómo comparar costos y cómo dividir los gastos.

Actualizado el 4 min de lectura

Familia grande reunida alrededor de una mesa larga en un quincho

Una reunión familiar grande en quinta suele salir menos que en un salón por una razón estructural: el salón cobra por persona y la quinta cobra por el lugar. Cuanta más gente, más se abre la diferencia.

Lo que la quinta no incluye es el trabajo: alguien tiene que ocuparse de la comida, la bebida y el orden. Ahí está la decisión real.

Qué incluye cada opción

Qué está incluido en cada opción
RubroQuintaSalón
El lugarPrecio fijo por el día o por nocheSuele cotizarse por persona
ComidaLa organizás vosCasi siempre incluida
BebidaLa llevás vosIncluida o con recargo
Servicio de mesaNo hayIncluido
LimpiezaSegún el lugar; suele esperarse que dejes ordenadoIncluida
Espacio para chicosParque y pileta, sin costo extraRara vez, y a veces con animación aparte
HorariosJornada larga, con límite de ruidoBloque cerrado, con extras si te pasás

Comparación de costos por rubro

Todavía no publicamos números porque no hicimos el relevamiento. Lo que sí podés hacer es la cuenta vos, y para eso alcanza con esta estructura:

Por el lado de la quinta, sumá: alquiler del día + comida + bebida y hielo + descartables + carbón + traslado. El depósito en garantía no lo sumes: vuelve.

Por el lado del salón, pedí la cotización por persona y preguntá qué incluye exactamente, cuál es el mínimo de invitados y qué se cobra aparte.

Después dividí el total de la quinta por la cantidad de personas y compará ese número contra el precio por persona del salón. Recién ahí son comparables.

Ventajas de la quinta

  • El costo por persona baja a medida que suma gente, porque el alquiler es fijo.
  • Los chicos se entretienen solos, y eso cambia completamente la experiencia de los adultos.
  • No hay reloj apretado. Una jornada da lugar a la sobremesa larga, que es de lo que se trata una reunión familiar.
  • Se puede llevar lo que uno quiera. La torta de la abuela, el vino del tío, el mate.
  • Al aire libre. Con buen clima, no hay salón que compita.
  • Cada familia puede traer algo, que además reparte el gasto de forma natural.

Cuándo conviene un salón

Seamos honestos, porque no siempre gana la quinta:

  • Cuando nadie quiere organizar. Es una razón perfectamente válida.
  • Cuando el evento es formal y se espera servicio de mesa.
  • En pleno invierno, cuando el parque y la pileta no suman.
  • Si hay muchas personas con movilidad reducida y el salón está mejor preparado.
  • Si el grupo es chico. Con poca gente, el precio fijo de la quinta pesa más.

Cómo dividir gastos entre familias

Es la conversación que conviene tener antes de reservar, no en la sobremesa.

Por adulto. Se cuenta a los adultos y los chicos van a mitad o no se cuentan. Es el más usado y el que menos discusiones trae.

Por grupo familiar en partes iguales. Más simple, pero puede sentirse injusto si una familia es de dos y otra de seis.

Cada uno trae algo y el lugar se divide. Funciona bien en familias grandes con costumbre de juntarse: el alquiler se divide parejo y la comida se reparte por platos.

Sea cual sea, tres reglas:

  1. Que esté hablado antes de reservar.
  2. Que una sola persona junte la plata, y que no sea la misma que organiza todo lo demás.
  3. Que los números estén a la vista en el grupo, sin vueltas.

Los que nadie quiere ser

En toda reunión familiar hay tres tareas que alguien termina haciendo solo, y conviene nombrarlas de antemano:

  • El que cocina. Si es siempre el mismo, que esta vez no lo sea.
  • El que ordena al final. La peor, porque llega cuando todos están cansados.
  • El que junta la plata. La más incómoda socialmente.

Repartidas y nombradas antes, dejan de ser un problema.

Un detalle que importa con gente grande

Si vienen abuelos o personas con movilidad reducida, preguntá:

  • Cómo es el acceso desde donde se estaciona hasta el quincho.
  • Si hay escalones.
  • Si el baño es accesible.
  • Si hay sombra cerca de donde se come.
  • Si hay dónde sentarse cómodo, no solo bancos.

Es la diferencia entre que la pasen bien o que estén incómodos toda la tarde esperando irse.

Si la reunión es por una comunión o un bautismo, con ceremonia de por medio, está todo en comunión o bautismo con almuerzo en una quinta. Y para ver capacidad y precios concretos, mirá la disponibilidad.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el punto donde la quinta empieza a convenir?

Cuando el grupo es lo bastante grande como para que el precio del lugar, dividido entre todos, sea menor que lo que cobraría un salón por persona. Como el alquiler de la quinta es fijo, cuanta más gente, más conviene.

¿Qué gastos aparecen en una quinta que no aparecen en un salón?

La comida y la bebida, que en un salón suelen estar incluidas, más el trabajo de organizarlas. También el traslado, que en un salón céntrico puede ser menor, y el tiempo de alguien ordenando al final.

¿Cómo se divide la plata entre familias?

Los dos criterios que mejor funcionan son por adulto, contando a los chicos como medio o sin contarlos, o por grupo familiar en partes iguales. Lo importante no es cuál elijan: es acordarlo antes de reservar.

¿Y si hay gente grande que no se mueve bien?

Preguntá por el acceso, si hay escalones, si el baño es accesible y si hay sombra cerca de donde se come. Es lo que decide si los abuelos la pasan bien o están incómodos toda la tarde.

¿Cuándo conviene un salón?

Cuando nadie del grupo quiere organizar, cuando el evento es formal, cuando hace falta que esté todo resuelto, o cuando la fecha es en pleno invierno y no se puede aprovechar el aire libre.

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